Acabo de llegar de mis vacaciones. Lo típico: playa, sol,vodka, play station, ensaladas de pasta, gazpacho y risas… algunas noches locas en las que después de beber a lo bestia en los bares del pueblo acabamos bañándonos en pelotas y después tiritando de frío.
Ahora vuelta a la rutina, los asesinatos en serie por la noche y el polvo de libros enormes en bibliotecas vacías durante el día…; es lo bueno, lo malo y lo inocuo que tiene el estar haciendo una tesis.
Lector anónimo e inexistente, empiezo a estar un poco cansado del blog y voy a reducir sustancialmente el número de entradas … si me harto en pocos días de las chicas con las que mantengo relaciones y a las que puedo agarrar e incluso inspeccionar sus coños, imáginate hasta dónde estoy de este blog que no es más que etéreo artefacto o humo de postmodernidad. Yo no soy muy postmoderno, ni muy moderno, ni muy premoderno, ni todo lo contrario.
Cuando una chica va a la playa se queda en tetas y con una parte de abajo del bikini minúscula a la que si estás atento, puedes verla dejando descubiertos algunos tesoros durante breves instantes; luego, de madrugada, borracha, se paseará sin bañador por el bordillo de la piscina. Sin embargo, si a esa misma chica la pillas por casa en ropa interior, saldrá huyendo para taparse. El cerebro y el cuerpo humano forman (y se conforman de) curiosas y volubles redes situadas espacio-temporalmente.

