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El cristal con que se mira

Publicado en ansiedad, fiebre, palabrería el Noviembre 24, 2008 por myolastan

Me encantaría ser chica o, más bien tener cuerpo de chica, un cuerpo femenino y bonito para pasearlo desnudo todo el día por la casa y obligar a mis vecinos a espiarme. Ella sí que tiene un cuerpo bonito, por eso le pido que se quede quieta de madrugada frente a los cristales del mirador, con las luces encentidas, mientras yo, a su espalda, le voy quitando toda la ropa. Desde que estamos juntos apenas me masturbo, miro en flickr fotos eróticas para inspirarme y le pido que pose para la cámara de mi teléfono móvil. Ella, curiosamente, siempre quiere hacerlo.

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Te pediría en un cartel indicador que me pintaras tu nombre y una flecha

Publicado en ansiedad, fiebre, las partículas elementales el Mayo 3, 2008 por myolastan

Hace una semana formamos un águlo recto, tú tumbada en mi alfombra y yo mirando desde arriba. Lo único que puedo recordar de aquel día son tus pantalones un poco bajos dejando a la vista el principio del pubis perfectamente depilado y la etiqueta de cerveza que decoraba mi frente como una insignia, mi primer significante, mi targeta de presentación.

La pupila archivó tu imagen, desde entonces mis ojos están en todos los ojos, ¿recuerdas la metáfora de la mirada y el poder? soy un pequeño Stalin. (Mucho menos autoritario). Puedo verte siempre, no puedo dejar de verte. Te vigilo desde la televisión (Baudrillard estaba en lo correcto), desde los carteles publicitarios de la calle. Me cuelo en tus espacios más íntimos, siempre al otro lado del espejo. Soy el monstruo que habita en los armarios y debajo de las camas donde duermes.

El tambor de hojalata

Publicado en ansiedad, palabrería el Mayo 2, 2008 por myolastan

Paso los minutos contando los minutos, un poco desacompasando, a veces me pierdo, del dos paso al siete y luego vuelvo al tres para decidir que me he perdido y volver a empezar… por el nueve. Intento expresarme mediante algoritmos. Me entra la pereza ante tanto texto aún falto de sentido. Me pongo un poco nervioso cuando apareces curioseando a mi alrededor entre los libros de antropología. En efecto, supongo que para ti soy una rareza antropológica. Sé que existo porque noto tu concentración en mi espalda. Sé que existes porque mi cuerpo reacciona de múltiples y muy maravillosas formas ante tu presencia, se vuelve un poco incontrolable, como si tuviera vida propia.

Muchas gracias a quienes dejaron comentarios: Kaisa, cristina, Irene, Trocito, Nacy_113 y Beautiful Guilty

Las representaciones son bien distintas

Publicado en ansiedad, palabrería el Diciembre 10, 2007 por myolastan

Con 50 miligramos de myolastan me conecto a internet sin necesitar ordenadores. Así, soy capaz de encontrar todo aquello que no figura en ningún buscador, lo que la gente tiene delante de las narices y está cansada de ver, pero aún no puede enunciar por carecer de un lenguaje equipado conceptualmente para tales fines.

Este blog es un agujero negro, por esa razón lo he pintado de negro (“i wanna see it painted black”), por eso yo soy negro cuando me difracto en él, por eso los ojos negros, las manos negras… por eso la gándula pineal es un borrón de tinta china. Espero que Escolar y Enrique Danz nunca tengan noticias de Myolastan.

Este blog es como las personas que salen por la noche y recogen la comida despreciada por los supermercados, como la Gran Vía que corre en paralelo, aquella que pocos perciben, donde los teatros y las representaciones son bien distintas, aunque no tanto.

Pereza y ampliación del campo de batalla

Publicado en ampliación del campo de batalla, ansiedad, blanca, palabrería, victoria el Diciembre 8, 2007 por myolastan

Vuelvo, tras varios meses de pereza, ampliaciones del campo de batalla y relaciones sexuales con la máquina burocráctica.

Victoria cayó finalmente en mi cama allá por septiembre y desde entonces no ha salido, aunque cada vez la voy econtrando más pequeñita; además, he aprendido a verme a través de sus ojos y cuando lo hago sólo puedo apreciar a un voyeur silencioso, arrogante y algo drogadicto. Enfrentamos nuestras versiones más enrarecidas: esto puede durar para siempre o haber acabado antes de empezar o también las dos cosas.

Blanca, por su parte, vuelve para seguir colonizando inoportunamente mis sueños, mis duchas, mis desayunos, mis viajes de autobus, mi lecturas en la biblioteca, mis comidas, mis lecturas en la biblioteca, mis viajes en autobús, mis cenas y mis sueños. Mis relaciones con lo real, lo imaginario y lo simbólico, con el mundo material, ideal, ficcional, humano y no humano; con todo esto y con lo que falta.

Anoche bebí cuarenta y tres o sesenta y cuatro tubos de cerveza, quizá sea esa la causa del temblor en mis manos, de la inquietud de mis venas, de las discusiones por teléfono sin nadie al otro lado y de la renovada relación con el blog. No se si vuelvo para quedarme o para recoger los restos.