Archivo para la ampliación del campo de batalla categoría

Lo opuesto a la existencia es la insistencia

Publicado en ampliación del campo de batalla, palabrería, victoria el Diciembre 28, 2007 por myolastan

“Se conocieron en el aire y se casaron antes de llegar al suelo”: el Woody Allen literato es incluso mejor que el Woody Allen cineasta.

Hoy o ayer (las pastillas me hacen perder un poco la noción del tiempo) encontré un blog dónde se recogían (y ofrecían) nicks ingeniosos para el messenger. El nombre y la foto son, sin lugar a duda, cruciales. Pueden hacerte quedar como un idota, un ñoño, un heavy o incluso como alguien que merece la pena. Recuerdo aquella época cuando cada día buscaba una frase distinta, (inteligente graciosa o culta, en la medida de mis posibilidades) sólo para atraerte a una conversación. Mis planes siempre están orientados a hacerte pensar que eres tú quién da el primer paso, cuando yo ya di cuatrocientos. No podías no encontrarme, estaba todo preparado.

Victoria está en el norte desde hace días y yo apenas salgo, sólo bebo té y leo a Zizek ["lo opuesto a la existencia es la insitencia (...) aunque lo que no he hecho no existe, su espectro sigue insistiendo"]. Sin embargo, esta noche tenía un plan: tomar unas cervezas con éstos. Estaría allí Marta. Está detrás de mí desde hace ya más de un año, pero es tan engreída… para ella es muy desconcertante que no le haga ningún caso, por eso me lanza unas miradas extrañísimas mientras baila borracha cada fin de semana o salta enfuerecida con cada comentario (de lo más banal) que hago. Supongo que le habrá parecido intolerable mi ausencia de hoy, pero se le pasará. Mañana estará intentando otra vez venderme su mezcla de inaccesibilidad y provocación sexual mientras trato de beber una copa con la mirada.

Tu extrañeza es el principio de mi incertidumbre

Publicado en ampliación del campo de batalla, domingos, palabrería, victoria el Diciembre 23, 2007 por myolastan

No consigo retirarme del blog, la navidad es una época convulsa y, por lo tanto, un buen momento para escribir cosas. Victoria está de regreso en su ciudad, al norte del norte, y Blanca ha venido a visitarnos, mientras, yo muestro una horrible (aunque curiosa) inadaptación al medio.

dibujo-blog.jpg

La relación con Victoria es de lo más convencional: durante la semana somos compañeros y luego, el sábado o el domingo, quedamos y follamos. A mí ha empezado a aburrirme un poco, la verdad. Follar nunca me ha parecido una práctica demasiado divertida. Un rato está bien, pero luego cansa. Es siempre lo mismo, lo hagas con quien lo hagas. Está todo demasiado pautado, demasiado establecido. No sabemos hacer más que imitar aquello que vemos en las películas porno. Me excita más simplemente ver a una chica sin ropa que follar con ella.

La confusión es un primer estado del conociento. Me calientas como a una taza de té, me pones azúcar y, después, me apartas a un lado. Tu extrañeza es el principio de mi incertidumbre. Me haces girar a ritmo con la cucharilla. Acabas por beberme y consigo circular por tu sangre durante un rato, hasta hacerme parte de ti. Paso ausente por habitaciones en las que me gustaría poder ser invisible. Me paro en tus mofletes rojos, te doy los buenos días y anochezco.

Un domingo más y sigo vivo, o eso espero.

Físicamente imposible

Publicado en ampliación del campo de batalla, palabrería el Diciembre 23, 2007 por myolastan

Uf, qué pedo llevo encima… perdona, son tus ojos o la luna se desdobla?

No sé cómo Yolanda cabe en un cuerpo tan pequeño, es físicamente imposible, químicamente raro pero poéticamente demostrable. Sólo pienso en examinar todos los lugares de tu mapa: primero la geografía y luego la historia, dejemos la filosofía para el tercer capítulo, las matemáticas funcionan por sí solas aunque la verdad es que no me interesa nada conocer el número de tu carné de identidad. ¿Sabrías quitarte en un sólo movimiento pantalones, bragas y calcetines? no emplees excesiva energía, es sólo un reto idiota, tal movimiento podría aprehenderse en cien mil descripciones distintas pero ninguna completa, pues todas ellas son distintos finales para una narración inacabable. Punto y (¿)final(?).

Su coño era blando como un software

Publicado en ampliación del campo de batalla, fiebre, palabrería el Diciembre 15, 2007 por myolastan

No soy yo quien escribe, es la fiebre.

La fiebre y la lanza.

Ella es adicta a la coca cola y dentro de poco a mí, lo noto. Ella se obsesiona con todo movimiento, suerte tuve de estar en su campo de visión, todos los focos aputaban a la fiebre. Ella atravesaba con la mirada aquella mesa llena de comida y vino para clavarse en la fiebre. Ella ha estado acariciando la fiebre toda la noche mientras yo deliraba en sudor, la coca cola apartó a la lanza del sueño, pero sus manos y su coño eran blandos como un software. Ya estamos enredados en la ampliación del campo de batalla, pero cuando se acaba la fiebre, la lanza (aún) nunca ha exisitido.

Pereza y ampliación del campo de batalla

Publicado en ampliación del campo de batalla, ansiedad, blanca, palabrería, victoria el Diciembre 8, 2007 por myolastan

Vuelvo, tras varios meses de pereza, ampliaciones del campo de batalla y relaciones sexuales con la máquina burocráctica.

Victoria cayó finalmente en mi cama allá por septiembre y desde entonces no ha salido, aunque cada vez la voy econtrando más pequeñita; además, he aprendido a verme a través de sus ojos y cuando lo hago sólo puedo apreciar a un voyeur silencioso, arrogante y algo drogadicto. Enfrentamos nuestras versiones más enrarecidas: esto puede durar para siempre o haber acabado antes de empezar o también las dos cosas.

Blanca, por su parte, vuelve para seguir colonizando inoportunamente mis sueños, mis duchas, mis desayunos, mis viajes de autobus, mi lecturas en la biblioteca, mis comidas, mis lecturas en la biblioteca, mis viajes en autobús, mis cenas y mis sueños. Mis relaciones con lo real, lo imaginario y lo simbólico, con el mundo material, ideal, ficcional, humano y no humano; con todo esto y con lo que falta.

Anoche bebí cuarenta y tres o sesenta y cuatro tubos de cerveza, quizá sea esa la causa del temblor en mis manos, de la inquietud de mis venas, de las discusiones por teléfono sin nadie al otro lado y de la renovada relación con el blog. No se si vuelvo para quedarme o para recoger los restos.